24 mayo 2011

En negro

En negro la melancolía, la soledad y el desamor... Cuando dicen que el tiempo es el "gran consejero", se olvidan que también es un gran verdugo, a veces el tiempo sólo transcurre en silencio, en vacío, sin coherencia, sin orden que se convierte en angustia; un día uno se despierta y se da cuenta de que el tiempo se ha tornado todo de negro... quizá ese es el momento para buscar a la esperanza y pedirle iluminar el camino de la vida.

22 mayo 2009

D.E.P. o más bien Trascienda en la Historia Personal

Gracias Mario Benedetti por tus versos, porque a través y con ellos he vivido el amor, el desconcierto, la esperanza. Porque fue con tus poesías que me interne en el maravilloso mundo de la lectura de la poesía... porque cuando se comparte, uno se alimenta del escritor, del que lee, del que escucha... gracias, por darme algunos de mis versos favoritos.

"... y si después de todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y te quedas inmóvil
y te salvas
entonces
no te quedes
conmigo." (Entre Estatuas, del Inventario 1950-1985)

"Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mi
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza..." (Corazón Coraza, ídem)

"... porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía grande y generosa
que se ilumina y se oscurece según venga la vida
una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van
pero vos
por favor
no te vayas" (Mucho más grave, ídem)

Las circunstancias que trajeron a mis manos por primera vez una poesía de Mario Benedetti, iniciaron una "caída dominó" que hasta hoy no se ha detenido, es una de las experiencia que hizo dar la vuelta en otra dirección para seguir andando hasta el lugar en el que me encuentro hoy escribiendo. Desde entonces la poesía se hizo esencial, necesaria para reconocer sentimientos y experiencias a través de la cadencia en el mágico sonido de las palabras que, pocos tiene la virtud de unir con un significado universal. Por ello, seguro Mario Benedetti trascenderá en la historia no sólo universal, seguro que también en la personal.

25 abril 2009

El tiempo, un concepto relativo.

Hace tiempo que he dejado de escribir en este espacio, en realidad no por falta de temas, de inspiración o de motivación, más bien por falta de espacios en el denominado tiempo que me permitan sentarme una rato a reflexionar y ordenar una cantidad interminable de ideas que siempre pasean por mi mente, como por la de cualquier ser humano, para poder escribirlas a continuación.

Últimamente, reflexiono más en función de mi nueva circunstancia de vida: la maternidad y es a partir de tal experiencia que confirmo una hipótesis que me gusta para pensar en los objetivos de mi vida: el tiempo es un concepto tan relativo, que existe según la experiencia y el transcurrir de los acontecimientos de cada ser humano, un año por ejemplo es poco o mucho, depende de la edad, de los alcances que como personas podamos tener, de cómo trabajemos o de cómo decimos vivir cada experiencia en nuestra vida.

Si hoy doy un vistazo hacia atrás un año para mi ha sido poco, hace un año tenía proyectos que aún no se han concretado porque el dinero ha sido poco, porque dejaron de importar y cambiaron las prioridades, porque las oportunidades no se presentaron como esperaba o simplemente porque decidí que ya no quería realizarlos. En un año mi vida ha tenido sólo un gran cambio, soy madre, pero trabajo en lo mismo, tengo la misma pareja, vivo en el mismo lugar, creo que tengo canas nuevas pero, todavía no se notan tanto… creo que he subido y bajado de peso de forma constante así que si me miro al espejo en realidad no veo muchos cambios.
Pero, la vida me ha dejado ver a través del ser que más puedo apreciar a mí alrededor: mi hijo, que un año puede vivirse en de un salto cuántico al siguiente. Así, él en un año de su vida ha aprendido (en un sentido proporcional) lo que yo he podido aprender en los últimos cuatro o cinco años de mi vida.

Víctor Alejandro aprendió en un año a reconocer y a expresarse ante todo lo que para él era absolutamente desconocido, a los minutos de haber asomado la nariz al mundo sabía quien era su mamá, a las pocas horas podía reconocer la voz de su papá, a los dos meses fue capaz de adaptarse a su primera rutina de vida (claro, mamá trabaja y él debe acoplarse a esa realidad), hacia los 6 meses de edad era capaz de sonreír a cualquier chica extraña que le parecía linda, y antes del año de vida por supuesto sabía como se llama la atención de los demás aventando sus juguetes en la dirección correcta, al año todavía no habla pero comprende muchos de los conceptos familiares, etc.

En un año, su desarrollo ha sido absolutamente normal en términos generales como el de cualquier ser humano durante ese maravilloso primer año, claro la idea no es hacer otro tratado sobre desarrollo infantil, es reflexionar en la maravillosa oportunidad de poder observar día a día la magnificencia de la vida, la relatividad de la experiencia humana, comparados mis nuevos aprendizajes en un año con los suyos son realmente menores… por ello puedo mantener que el tiempo como objeto (en términos filosóficos/científicos) no existe, es sólo un concepto a través del cual cada ser humano explica su experiencia de vida. Después de un período de depresión profunda, la vida puede vivirse como que se quedó en pausa absoluta y por experiencia sé que uno puede dejar de saber qué pasó durante ese año “¿un año, de verdad?”; en un día se puede envejecer 20 o 30 o incluso 50 años, según te roben el coche, te roben un hijo o te secuestren; al despertar de una magnifica noche de sexo interminable, puedes haber rejuvenecido unos 4 años y sentirte en plenos 20 de nuevo. En fin, el tiempo para mi sigue sin existir, el cuerpo cambia, la vida te enfrenta cada momento a una nueva experiencia, te quedas estático por años, o cambias el sentido de tu existencia en un minuto… por eso, el tiempo no existe.

14 octubre 2008

Gracias a los amigos que acompañan.


Al regresar de cada viaje me doy la oportunidad de hacer un breve recuento de los sucesos, en cada viaje trato de abrir tanto los ojos para mirar una y otra vez, para no olvidar; por alguna razón quiero que cada momento quede intacto en la memoria, porque tengo presente que no se cuando volveré... es más no se si volveré a ese lugar, y por supuesto las circunstancias de cada viaje no se repetirán.

Sin conocer Cancún me aventuré a un viaje bien vendido, "barato, barato, llévelo, llévelo" con el pequeño Víctor Alejandro por cumplir 6 meses de vida quien además tenía su primera gripe me sentía más preocupada que emocionada, pero el trato estaba cerrado así que empacamos y partimos... con Pancho los viajes siempre traen cosas nuevas, el cambio de aires nos permite conocernos y desconocernos, en fin ha sido compañero de tantos trayectos que éste seguro algo traería.

Partimos 7, a las 4 y minutos, el 9 de octubre, todo fue conocido y desconocido, somos 6 amigos que coincidiendo en el tiempo hemos hecho alianzas, que decidimos compartir el tiempo juntos y este viaje fue la nueva oportunidad para compartir días y noches en la playa, cada uno con su carácter, con sus prioridades, gustos, y por supuesto cada uno es quisquilloso a su manera.

Al regresar sólo me sentía exhausta, en lo único que podía pensar era en lo cansada que me sentía y en todos los deberes por hacer, porque con un bebé en casa la cosa no es como llegar y dormir, habrá que preparar un sin fin de cosas para atenderlo durante la noche y a la mañana siguiente.

Sin embargo, esta mañana que reconocía los sentimientos de "la mañana siguiente al viaje" me di cuenta de lo refrescante que fue, pero esta vez no fue el mar que era encantador como siempre, ni el sol y la alberca, ni el relax lo que significó tanto de este viaje; lo mejor fueron los compañeros, el compartir desayunos (aunque hay quien NO DESAYUNA), las lecturas a la orilla de la alberca que cada uno en su libro de alguna manera acompañaba, los paseos por los centros comerciales, la primera cena deliciosa, la última cena del recuerdo (de la que no tenemos foto), la mojada, la perdida, los charcos, la última llamada del aeropuerto, los pies de Víctor Alejandro por primera vez en el mar (todos fuimos testigos)... sin lugar a dudas lo mejor de este viaje no fue el lugar, fue el encanto de compartir momentos que quedarán en la memoria por mucho tiempo y que con gusto guardaré especialmente en el corazón.

Gracias a los divertidos compañeros de éste viaje, que nos aguantaron y nos ayudaron, que nos permitieron estar cerca una vez más.

04 octubre 2008

2 de octubre de 2008.

Hace dos días como cada año, puse especial atención a todo lo que recuerda una época que para mi resulta intrigante, 1968 un año que mundialmente ha sido nombrado y recordado cuando se trata de cambios, de revoluciones de los “jóvenes” a favor de causas sociales, en busca de la equidad y de la justicia social; manifestaciones en contra de gobiernos opresores, base comparativa con los movimientos armados que han surgido en Latinoamérica en los últimos años.

Toda la información que circula en torno al tema, me moviliza más de un sentimiento, y la tristeza no está entre ellos como tampoco la compasión, me invaden las ganas de entender cómo jóvenes de todo el mundo lograron ORGANIZARSE para manifestar una y otra vez su rechazo, su inconformidad y sus necesidades como célula social (la juventud), cómo lograron integrarse con otras organizaciones sociales para expresar la injusticia social hacia ciertos sectores laborales; cómo su organización y determinación fue tal que sus gobiernos recurrieron a las armas para frenar aquel revuelo social.

La emoción que me llega al cuerpo es difícil de describir porque más bien es una combinación de diversos sentimientos que van desde la vergüenza del que desea hacer algo similar y no sabe como comenzarlo, ni como colocar al menos un grano de arena en alguna causa social; hasta el asombro ¿cómo?

Este año pensaba más en la sociedad frente al gobierno y frente a nuestra realidad, pienso en México y su gran problema: la inseguridad, ¿Qué no nos es suficientemente difícil vivir en un país donde prosperar es un crimen que se paga con el secuestro, los robos o el asesinato? ¿Qué no nos es suficiente que detonen una bomba en una plaza pública atacando directamente a la sociedad? ¿Qué ese no es un motivo suficiente para que como sociedad manifestáramos ferozmente nuestros intereses? ¿Por qué hemos decidido vivir con miedo? ¿Por qué hoy no tenemos el valor de organizarnos, salir a la calle, manifestarnos hasta ser escuchados, hasta que las armas se utilicen contra quienes no nos dejan vivir en paz?

El 2 de octubre de 1968 no me da tristeza, me causa mayormente admiración por todos aquellos que tuvieron la mente clara para observar a su alrededor y decidir que la realidad social que vivían podía ser mejorada, y tuvieron el valor de gritarlo además de soportar la represión violenta de un gobierno al que lograron movilizar de tal manera que el ejercito estuvo muy ocupado. El 2 de octubre de 2008 me da una tristeza y una vergüenza enorme, porque hemos dejado como sociedad que aquellos que han sembrado el terror, cosechen nuestra sumisión.

28 septiembre 2008

Gracias, D. Winnicott

"¡Oh, Dios has que esté vivo cuando muera!" (Donald D. Winnicott)

Lo que rompe con la cotidianidad.


Pocos eventos en la vida llegan y rompen con la cotidianidad, al menos en mi caso el romper con lo cotidiano sólo se ha dado a partir de los grandes eventos, de los momentos “colosales” de la vida, pero parece que no ocurren muy seguido de repente entra uno en ese período que parece darse cada 5 o 6 años, en el que al volver la vista atrás la vida cambió y dejo de ser todo lo que era, en muchos sentidos.

Y de ese rompimiento con lo cotidiano disfruto al recordar los encuentros inesperados, la vida que gira en otra dirección después de un solo momento, cuánto cambia la perspectiva de la vida después de una mirada, después de compartir ideas, palabras, historias que se cuentan en un par de horas porque no habrá más tiempo… y cuánto significa volver en los recuerdos para poder respirar en un momento de asfixia cotidiana.

Porque si, lo cotidiano me mata… cada que llega este período de cambios, de encuentros y desencuentros lo disfruto hasta perder un poco la razón, siento el placer de cada encuentro y el desazón de cada desencuentro, la agonía de la pérdida y toda su violencia, y la felicidad de todo lo ganado.

De las pérdidas y las ausencias, quizá solo se puede disfrutar el sobreponerse el encontrarse con la capacidad desconocida de poder más que el dolor, con la asombrosa capacidad de sobrevivir; sin embargo, uno tiene todo el permiso de llorar, de entrar en profunda melancolía, es entonces que uno vuelve a ser conciente de que se está vivo, que la vida no es sólo respirar sino también sentir, que sin el dolor seguramente olvidaríamos que somos incompletos, que hemos de seguir buscando, creando, añorando, vinculando, amando y odiando para continuar buscando el sentida de la vida y generar nuestros propios significados.

Pero sin lugar a dudas, los impactos de vida son siempre los más excitantes, el amor a primera vista, el sabor del primer beso, el intercambio de miradas con el desconocido que en otro momento está viviendo la vida contigo, y el mejor de todos esos momentos: traer la vida a la vida… ese milagro que ocurre demasiado seguido y en tan diversas circunstancias que olvidamos ponerle suficiente atención. Generar por circunstancia biológica una vida y darle un nombre, una identidad y un significado por circunstancia emocional, es de los impactos de vida que seguramente están hechos para romper más que con lo cotidiano, para partir la vida en un absoluto antes y después.

Porque la oportunidad de traer vida a la vida es en gran medida un privilegio, es un milagro que uno toma en las manos para convertirlo en la verdadera representación de un ser humano libre y feliz, y eso… es más que una oportunidad, es más que una responsabilidad, es decidir por cuenta propia cambiar el rumbo de la vida para proveer, dar, entregar, brindar, proporcionar, hacer crecer, enseñar, compartir, en fin para amar incondicionalmente a ese nuevo ser.